Una diferencia significativa entre las grandes empresas y las pymes es que los gerentes y directivos de las pequeñas empresas tienen que tomar decisiones disponiendo de muy poca información en demasiadas ocasiones. Esto implica que se tenga menos posibilidades de acertar con la decisión correcta. Además de tener menos recursos, no existen datos que ayuden a saber, por ejemplo, cuánto es necesario bajar el precio de un determinado tipo de artículo para obtener 10.000 euros de liquidez sin bajar el margen más allá del 10%, dónde tenemos que actuar para mejorar los plazos de entrega una semana para un determinado cliente, o qué tipo de artículos debemos vender para poder aumentar la rentabilidad de la empresa en un 5%.
La respuesta está en los datos de las operaciones de su empresa. Bastante escondida, eso sí, pero esta información está. Con las herramientas de business intelligence y el cuadro de mando integral, podremos conseguir sacar a la luz esta información necesaria, y evidenciar las soluciones a estas incógnitas que cada día se nos plantean. Y en muchas ocasiones, determinadas decisiones nos pueden ahorrar o nos pueden costar mucho dinero. Y en esos momentos, contar con unos datos precisos, fiables y claros puede ser una ventaja muy valiosa.
